Biografia de Vojislava Ciric (Kokana Bon)
por: Rene Bon Echavarría
Mi nani es mi mamá, la señora Vojislava Ciric, que fué mamá y mi mejor amiga. Mi papá le escribió una biografía cortita y me gustó mucho. Por eso la publico, en honor a mi papá y a ella.
Vojislava Ciric, en Cuauhtémoc mejor conocida como "Kokana Bon", nació en Belgrado, Yugoslavia; el 30 de diciembre de 1949, y sus padres fueron Lazar Ciric y Leposava Maksimovic; ambos veteranos de la Segunda Guerra Mundial y miembros del Ejercito Yugoslavo.
De pequeña, en el pueblo de su madre; llamado Smederevska Palanka, le gustaba perseguir a las gallinas, las cuales, en su idioma, se dice "kokoshka", y sus sonidos, en el lenguaje infantil, se dicen "ko-ko ko-da". Por esta razón, sus allegados, cariñosamente, le decían "Kokana"; aunque a veces también, le decian "Vojkana" (que se pronuncia: Voykana), que sería como llamar "Pepe" a un José en México. Su nombre, más común en hombres que en mujeres, proviene de dos vocablos serbios; en realidad de origen eslavo, que son "Vojis", que significa algo relacionado con guerra o guerrero, y "Slava", que significa gloria o festejo, es decir, algo así como gloria guerrera o triunfo bélico.
Kokana creció en un bonito suburbio de Belgrado, llamado Dedinje (Dediñe), en compañía de sus padres y su hermano menor, llamado Vojislav (casi igual que ella). Estudió arquitectura en la facultad respectiva de la universidad de Belgrado.
Durante la primavera de 1977, en un bohemio y pintoresco barrio de Belgrado, llamado "Skadarlija", en la rivera del río Danubio, Kokana conoció a un grupo de mexicanos que cursaban un seminario sobre agrocombinados y fue por este mismo conducto que, más tarde, conoció a Rene, con quien se casaría a la postre. Así, ambos permanecieron por 4 años en Belgrado; ella en su trabajo y él estudiando una maestria. Nació su primer hijo (Rene) y se embarazó del segundo (Atilano), para, entonces, venir a México a residir en noviembre de 1981.
Se establecieron en Cd. Cuauhtémoc, Chihuahua, a partir de abril de 1982; ella dedicándose al hogar en un p.inc.phpipio, mientras su marido a la producción y comercialización fruticola. Unos años después, cuando Kokana alcanzó el dominio suficiente del español, retomó de nuevo su profesión consruyendo casas habitación con una innovadora tecnologia de alto aislamiento térmico, rápidez de construcción, y menor costo. Luchó mucho para convencer, tanto a los bancos como a la comunidad, en general, de las bondades de esta tecnología. Finalmente consiguió su proposito, construyendo algunas casas, tanto en la ciudad, así como en ranchos circunvecinos.
Su caracter era fuerte, temperamental y decidido; lo cual le ganó no pocos roces con sus contrapartes; sin embargo tendía mucho a ser franca y no reparaba mucho en el ¿qué dirán? Era común que la misma gente con la que reñía, más tarde se relacionaba afectuosamente con ella y la apreciaba. En nuestra idio.inc.phpracia, no nos gusta mucho que se nos digan las cosas.inc.phpómodas de manera clara y franca; como que se considera "de mal gusto" ser tan áspero. Ella si lo hacía, y la gente, por lo menos más tarde, lo entendía y, hasta simpatizaba con ello.
Cuando Kokana se entusiasmaba con algo, igualmente lo expresaba vehementemente y sin medias tintas; lo mismo era capaz de llorar, gritar, abrazar y besar a quien fuera cuando la emoción la embargaba, que arremeter contra algo o alguien que no le agradaba. Fue una madre muy cercana a sus hijos, a quienes protegía amorosamente. Excelente cocinera y sumamente rápida para ello y cualquier actividad que practicara.
Kokana y su familia vivieron en Cd. Cuauhtémoc por espacio de 6 a 8 años y después se mudaron a vivir al rancho Cositas (a 25 km. de Cuauhtémoc), donde permaneció por el resto de sus días, aún después de su divorcio, sin embargo, su actividad siempre fue en el mismo Cuauhtémoc.
Le gustaba mucho participar con opiniones en la radio local y fue de esa manera que en sus últimos años se .inc.phpuló a taréas sociales y humanitarias de la región, sobretodo en aquellas relacionadas con mujeres marginadas.
Siempre le fascinó la música mexicana,.inc.phpluso antes de aprender a hablar español, todavía en Yugoslavia, Kokana sabía por lo menos unas 40 canciones mexicanas y después llegó a saber tal vez unas 150 en total.
La madrugada del 27 de agosto del 2003, murió de un infarto, provocado por su fuerte hábito de fumar...
Que descanse en paz o, como dijera en su idioma: "Neka se mirno odmori."